Ivonne Avendaño: "Tuve una infancia feliz en Queilen"

May 3, 2017

 

La Presidenta de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt nos habla de su infancia en la comuna chilota y nos da algunos detalles de su actual cargo.

 

La ministra Ivonne Avendaño Gómez asumió el miércoles 1 de marzo de 2017 la presidencia de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt. La abogada de la Universidad de Concepción, inició su carrera judicial en febrero de 1981, como secretaria del Juzgado del Trabajo de Puerto Montt; asumiendo el mismo cargo en el Segundo Juzgado de Letras de esta ciudad, en septiembre de 1981. 

 

Con una amplia trayectoria a cuestas, la ministra Avendaño no olvida sus orígenes y recuerda con especial cariño su infancia en Queilen. 

 

¿Qué significa para usted ser Presidenta de la Corte de Apelaciones de Puerto Montt?

-Es un desafío en lo profesional y personal que espero cumplir lo mejor posible; por supuesto, también es un honor que asumo con mucha humildad.

 

¿Cómo fue el trayecto para llegar a este cargo? 

En mis primeros años estudié en la Escuela de Queilen. Aproximadamente a los 9 años llegué con mis padres a vivir a Puerto Montt, en esta ciudad ingresé a la Escuela N° 1. La enseñanza media la efectué en el Liceo de Niñas y por último ingresé a la Escuela de Derecho de la Universidad de Concepción.

 

¿Alguna vez soñó llegar tan lejos profesionalmente?

Siempre me preocupé de hacer bien mi trabajo en cada uno de los cargos que desempeñé, no pensaba tanto en el futuro.

 

¿Qué desafíos tiene por delante y que metas se ha propuesto personalmente?

Quiero continuar la labor de mis antecesores, en el sentido de abrirse a la ciudadanía para que se entienda mejor el quehacer judicial.

 

SU VIDA EN QUEILEN

 

¿Cómo recuerda su infancia?

Tuve una infancia feliz  en Queilen, con muchas  amigas, en esos tiempos no había computación ni ese tipo de cosas, por lo tanto todo era jugar en la calle o en las casas.


¿Qué recuerdos tiene de Queilen? 

Tengo muchos recuerdos hermosos de mi infancia, estudié en la única Escuela que existía y mi profesora era la Sra. Nelly Andrade a quien recuerdo con mucho cariño. Iba con mis amigas o mis padres a la playa, todo quedaba muy cerca y era seguro. También recuerdo tradiciones de mi pueblo, como era repartir “yocos” entre los vecinos, gente  cariñosa, amable, solidaria. Soñaba con los viajes a Castro, que en ese tiempo se hacían en  barco.

 

¿Qué significó para usted haber vivido en Queilen?

Mucho. Encontraba natural a esa edad que si había una vecina enferma o necesitaba algo, el resto acudía a su casa a ayudar, todos se conocían. Después uno valora esa solidaridad de la gente.

 

¿Ha vuelto recientemente a Queilen o pretende volver de visita?

Hace muchos años que no voy a Queilen, por diversas razones no he podido viajar, pero espero hacerlo algún día para recordar cada lugar de mi infancia.

 

Finalmente, ¿Qué mensaje le puede enviar a los jóvenes Queilinos,  especialmente mujeres, que han emigrado del pueblo para estudiar y  convertirse en profesionales?

Que estudien y se esfuercen, nada en la vida es fácil, se necesita ser perseverante y renunciar a  muchas cosas para lograr las metas propuestas, y que siempre se sientan orgullosas de ser “chilotas”.     

 

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